Efímera felicidad, que viene sonriendo y pidiendo perdón cada vez que la tristeza te sorprenda.
La maldición que llevan algunos de ser feliz siendo tristes, de lamentar cada segundo y respiro.
Y la pena que cargamos otros, que no comprendemos el porque de este mundo que funciona a gusto y placer de quienes no tiene que luchar por vivir.
Y tristemente me refugio en mi guarida, no quiero escapar, siento como el bebe en el vientre, tan a gusto que no quiere salir, porque de que vale salir para entrar en otro vientre, pero de serpientes.
Esperan que te des vuelta, que te desesperes, y ahí en cuanto huelen tu miedo, clavan sus dientes y envenenan tu mente.
Naces puro e inocente, pero ellos te envenenan, te mienten desde siempre.
La verdad es tan conexa, que te encuentras perdido, vagando por mil calles que no tienen destino.
Y solo queres encontrar un sitio, como aquel vientre en que te refugiaste nueve meses.
Pero no esta, no lo vas a encontrar, ellas esperan tu desesperación para prenderse a tu yugular.
Esas serpientes, esos pecados con pies que caminan siempre persiguiéndote.
Recuerda resguardar tu alma de ellos, no faltes a la verdad, porque solo encontraras falsedad de aquellos que te rodeen.
Todo lo que rompas, se romperá en tu interior, y cada vez que dañes, tu propio daño será aun peor.
En este inmundo mundo… no queda mucha verdad de pie. Solo la que hagas, cuando sientas que camino, esta justo donde estas parado.
Solo cuando sientas que tu conciencia no tiene nada que decir, cuando ella este callada y no te pinché, serás feliz…
Y como dicen por ahí, y no estaría de mas acotarlo a esta reflexión… SOLO LA VERDAD NOS HARA LIBRES.